EL PODER DEL «TODAVÍA”

Por Eduardo Díaz (Máster Universitario en Psicología de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad Nacional de Educación a Distancia)

Muchos habían intentado escalar la montaña. Nadie lo ha había conseguido. Una vez intentado todos se repetían lo mismo: “no puedo”, “no soy capaz”. Un joven con apenas 18 años cumplidos asumió el reto. Volvió a cabo de unos días cansado y triste. Su padre le preguntó por qué estaba en ese estado.
– “No he podido escalar la montaña”, le dijo a su padre.
¡Todavía!, le respondió él.
– ¿Todavía?, preguntó el joven.
Si, todavía. Tú puedes crecer más, hacerte más fuerte y aprender más. La montaña no va a cambiar. Le contestó el padre.

La psicóloga Carol Dweck, en su libro “Mindset. La actitud del éxito”, revela en sus estudios que cuando los niños dicen “No puedo”, “No soy capaz”, hay un número de neuronas cerebrales que se desactivan.

No puedo

Estas frases manifiestan una rendición por parte de quién las dice y, por lo tanto, genera que el cerebro cese su actividad en buscar alternativas y soluciones.

Por lo tanto, entrenadores deportivos, profesores y padres tenemos que prestar atención a dos aspectos relevantes:

– El primero a nunca limitar a los niños/as con un lenguaje negativo.
– El segundo, cuando detectemos que nuestros alumnos/as o hijos/as utilizan este diálogo, corregirlo con la expresión del “todavía”.

Si, lo estudios de Carol Dweck evidencia que con esa simple palabra el cerebro sigue trabajando para la mejora y el crecimiento.

El antídoto: “Todavía”

Se trata de instaurar una mentalidad de crecimiento. Ello se construye si cuando nuestros/as hijos/as o alumnos/as nos dicen: “No puedo lograrlo”, nosotros les replicamos: “No puedes todavía, porque si lo intentas un poco más, si aprendes un poco más y si te esfuerzas un poco más, con seguridad lo lograrás”.

Transformemos los fracasos en desafíos. Se trata de eliminar la idea en los niños de que sus capacidades son fijas e inmovibles y dotarles de una mentalidad de crecimiento.

Los niños/as tienen que poner en duda sus límites. Tienen que cuestionar si pueden lograrlo. Eso sólo se consigue si se intenta una y otra vez.

La importancia del proceso

Otra forma de lograrlo es expresando sus logros como fruto de su trabajo y esfuerzo, no de su habilidad. Así, cuando hagan algo muy bien o consigan triunfos y resultados debemos de incidir el proceso con el siguiente comentario: “Lo habéis hecho muy bien porque habéis trabajado y esforzado”.

El énfasis en el concepto de esfuerzo, transmite en los niños/as la noción de que los triunfos se consiguen a través del esfuerzo y que lo importante para conseguir resultados es el proceso, el trabajo.

Por el contrario, si les hacemos ver que sus triunfos son debido a lo buenos que son, cuando se encuentren con obstáculos que no puedan resolver en ese momento, llegarán a la conclusión en ese caso de que no están al nivel y por lo tanto no lo van a volver intentar.

Aumento del cociente intelectual

Sí, no todo lo van a lograr. Pero lo que importa es poner en duda los límites y tener una mentalidad de mejora. De nuevo, Carol Dweck en sus estudios nos demuestra las ventajas de esta actitud. Los niños/as con mentalidad de crecimiento aumentan su nivel del cociente intelectual frente a los niños/as con una mentalidad fija (o sea, los que creen que sus habilidades no pueden crecer)

Termino estas líneas con una frase de Benjamín R. Barber
“No divido al mundo en débiles o fuertes, o exitosos y perdedores, sino en los que aprenden o no aprenden”

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