¿ESTABLECER NORMAS INTERNAS?

– ¡Castigado! Al final del entrenamiento tienes que recoger todo el material.
– ¿Y eso? ¿Por qué yo?
– Por llegar tarde.
– Y los que llegaron tarde la semana pasada. ¿Por qué ellos no recogieron el material?
– Es una nueva norma que vamos a aplicar a partir de ahora. El que llegue tarde, recoge el material.
– Pero, yo no lo sabía…
– ¡Pues ya lo sabes! Y como sigas protestando vas a recoger el material toda la semana.

Pocas y muy precisas

En toda actividad de grupo se requiere de unas normas que ayuden a mejorar la organización. Son importantes, pero requieren de algunas consideraciones para que sean eficaces.

La primera de ellas que deben ser pocas y muy precisas. Un error muy frecuente de los entrenadores noveles es querer tener normas para controlarlo todo. Esto lleva a una dinámica de continuas penalizaciones a los jugadores, generando un ambiente negativo.

Apropiadas a cada nivel

Se deben establecer las normas imprescindibles para que la actividad se desarrolle de forma óptima. Deben estar definidas de forma clara, para que no haya dudas cuando se han respetado y cuando no.

Las normas deben ser las apropiadas a cada nivel y circunstancias. El nivel de compromiso y de exigencia del grupo no afectará de igual forma.

Otro error típico de los entrenadores nobeles es utilizar las reglas que tienen los equipos profesionales para los equipos aficionados o de iniciación.

Aceptarlas

El mejor momento para establecer las reglas internas es al comienzo de la temporada. Todos los jugadores deben conocerlas y aceptarlas antes de aplicarlas.

Es clave que los jugadores acepten la normativa interna. Para ello hay que explicarles porqué son necesarias y las consecuencias que se pueden derivar de no seguirlas.

Al hacer la explicación les pediremos sugerencias para matizar, ampliar o modificar algunas de las reglas. Si estas sugerencias son razonables, debemos aceptarlas.

Reglas del equipo

Al aceptar las sugerencias vamos a conseguir que la implicación de los jugadores sea mayor. Ya no se trata de las reglas que impone el entrenador, son las reglas del equipo.

Una buena estrategia es redactar un pequeño reglamento interno y que en la elaboración del mismo participen todos los jugadores. Para asegurarnos de que todos están de acuerdo, deben firmarlo y tener una copia.

De esta forma, el entrenador, cuando aplique una penalización argumentará que se están siguiendo “las normas que establecieron a principio de temporada y que todos estaban de acuerdo”.

Las penalizaciones

Junto con las normas debe establecerse las penalizaciones y reflejarse en el mencionado reglamento. Al igual que en la elaboración de las normas, el entrenador debe implicar a los jugadores y aceptar sus sugerencias si son sensatas.

Con mucha frecuencia los jugadores establecen penalizaciones muy severas que pueden ocasionar conflictos a la hora de aplicarlas. En estos casos debemos plantear alternativas más livianas.

Crear precedentes

Las penalizaciones deben ser proporcionadas y no deben beneficiar al infractor. A la hora de aplicarlas no debemos precipitarnos. Hablemos antes con el deportista implicado y con los capitanes del equipo.

Debemos ser muy conscientes de que toda decisión que se tome con respecto al aplicar las penalizaciones, genera un precedente en el funcionamiento del grupo.

¿Qué opináis sobre la aplicación de los reglamentos internos en los equipos? ¿Cuál es el mayor problema que se suele plantear?  Nos gustaría conocer vuestra opinión.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *