¿QUÉ LES HAGO HOY?

Llegó apurado con la hora. Allí estaban sus jugadores, esperando ilusionados y con ganas de jugar.
¿Qué les hago hoy? – Se preguntó.
No había preparado nada del entrenamiento.
Después de todo esa semana no jugaban.
Por lo menos disponía del calentamiento para pensar lo que podía hacer.
Vamos a hacer un juego. ¿Os acordáis del juego del entrenamiento pasado?
Uuufff… ¡Otra vez el mismo juego!
Se le escapó a Miguel, el más travieso de todos.
Jaime intentó buscar en su memoria otro juego, pero no se acordó.
Si por lo menos se hubiera preocupado en mirar todos los juegos que había estudiado...
Hasta que no se haga bien, tenemos que trabajarlo.
Justificó Jaime intentando ser convincente.

¿Planificar o no planificar?

No es fácil. Más cuando uno comienza. No tenemos el hábito y nos cuesta sacar tiempo para preparar los entrenamientos.

Solemos tener muchos proyectos e ilusiones a inicio de temporada. Con millones de ideas para trabajar y hacer. Queremos enseñarlo todo de una vez.

Pero conforme pasa la temporada, merma la energía y baja las esperanzas. Nos quedamos sin ideas en los entrenamientos y pasan a ser aburridos.

Enfoque a largo plazo

Nuestro principal pecado es que nos enfocamos en el próximo partido. De igual forma, trabajamos en función de los fallos vistos en el último partido.

Esto que suelen hacerlo mucho los equipos de categoría adulta, es un gran error en equipos de iniciación deportiva. Nuestro objetivo fundamental es hacer mejores jugadores y personas.

La competición nos puede dar información de los logros que vamos alcanzando, pero no debe ser su principal determinante. Evitemos que nos distraiga de nuestro verdadero objetivo.

Ir a la deriva

Sin planificación vamos a la deriva. No tenemos objetivos de aprendizaje a conseguir. Los hemos cambiado por objetivos de competición.

Como mucho, vamos de una cosa a otra en función del equipo que nos toca jugar la siguiente jornada. En el peor de los casos, solo nos dedicamos a pasar el tiempo con ejercicios divertidos.

No tenemos una definición de lo que queremos que nuestros jugadores hayan aprendido al finalizar la temporada.

Visión de conjunto.

Uno de los errores de la planificación es no tener visión de conjunto. Para evitarlo tenemos que preguntarnos al iniciar la temporada:

¿Dónde queremos llegar? ¿Qué camino debemos seguir? ¿Cómo debo avanzar? ¿Qué dificultades pueden encontrarse? ¿Cómo se pueden superarse los obstáculos?

Contestar estas preguntas, implican tener los cimientos para la planificación de nuestra temporada. Con la idea clara de lo que deseamos conseguir, distribuimos los contenidos a lo largo de la temporada.

Plazos de la planificación

De esta forma, diseñaremos nuestra planificación a largo, medio y corto plazo. En la planificación anual estarán todos los contenidos adecuados para el desarrollo de nuestros jugadores.

Estos contenidos los distribuiremos en periodos de trabajo de uno o varios meses. Los contenidos mensuales se distribuyen por semanas. Y, por último, la semana en los días de entrenamiento.

De esta forma, nuestro entrenamiento diario está alineado con los objetivos a medio y largo plazo. Luego, claro está, debemos concretar las tareas y ejercicios más adecuados en cada sesión. Buscando equilibrio y variedad en los mismos.

¿Planificáis los entrenamientos en la iniciación? ¿Tenéis alguna fórmula o idea que os funcione bien? ¡Compártelo! Nos gustaría conocer vuestra opinión.

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