PASIÓN DE PADRES

Por Eduardo Díaz (Máster Universitario en Psicología de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad Nacional de Educación a Distancia)

Pitido final y ¡victoria! ¡Habían ganado! Emilio respiró aliviado. Tendría un día feliz. Cuando ganaba su padre siempre hacía una celebración especial. Seguramente lo celebrarían tomando algo toda la familia junta. Nada que ver con las ocasiones en que perdían. En esos casos el día era horrible. Su padre no dejaba de criticar. A él y a todos, ya fueran compañeros, el entrenador o árbitros. Pero hoy no. ¡Hoy habían ganado!

¿Es posible que algunos padres sean más felices cuando el equipo de su hijo gana que su propio hijo? Si. Y no solo cuando ganan. Cuando pierden les afecta más que a sus hijos.

Comportamiento desproporcionado

Son padres que viven la parcela deportiva de sus hijos de forma desproporcionada. Se identifican con el resultado de la competición. Los éxitos les llena de satisfacción y orgullo.

Y ese mismo orgullo, cuando su hijo pierde, se convierte una enorme frustración generando exigencias a su hijo, críticas a los equipos contrarios, a los propios compañeros de su hijo, al entrenador y los árbitros.

¿Y es malo que los padres exijan lo máximo de su hijo? No, pero la exigencia debe ir encaminada a su trabajo y a su esfuerzo. Nunca al resultado.

¿Y esto por qué? Porque el resultado no depende exclusivamente de su hijo. Dependerá del nivel del equipo contrario, del arbitraje, de que los demás compañeros estén bien. Pero nunca al 100% de su hijo.

En cambio, tener una disciplina de trabajo, no faltar a los entrenamientos y partidos, tener la mejor actitud colaborando con el entrenador y sus compañeros, eso sí. Eso depende al 100% de su hijo.

Padres equilibrados

Los padres equilibrados no le dan más importancia de la que tiene a una competición cuyo objetivo fundamental es el desarrollo personal de su hijo. La utiliza para enseñar a su hijo a ser mejor persona.

Evitan siempre las críticas. Respetan a todos los integrantes del ámbito deportivo, a los demás equipos, a los compañeros de su hijo, a sus entrenadores y los árbitros.

Puede que no estén de acuerdo en todo. Es posible que haya comportamientos que no les guste de los demás. Pero son respetuosos y soluciona los conflictos con diálogo.

Estos padres ejercen un papel muy importante apoyando en todo momento a su hijo como persona, sin importarles el resultado. Les ayuda a afrontar los entrenamientos y competiciones, pero no los sobreprotegen.

¿Qué pasa cuando un padre empuja a su hijo para conseguir resultados? Se produce una presión excesiva. Es posible que esta presión adicional lo ayude aumentar su rendimiento a corto plazo, pero a largo plazo su hijo abandonará la práctica deportiva.

Tenemos que ser conscientes que, para nuestros hijos, sus padres son sus ídolos. Por lo tanto, les afecta mucho sus críticas y sus exigencias. En la edad escolar los padres tienen una enorme influencia.

Cuidar la relación

Y lo peor de todo es que la relación entre padres e hijos se deteriorará. No olvidemos que ayudar y seguir a nuestros hijos en la práctica deportiva es una oportunidad inmejorable para poder aumentar los lazos de la relación.

Si se hace dando más prioridad al resultado de la competición que a nuestros propios hijos podrá romperla. Si se hace para apoyarlo en todas las circunstancias, lo estrechará y fortalecerá.

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