¡NO HAGAS ESTO!

Por Eduardo Díaz (Máster Universitario en Psicología de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad Nacional de Educación a Distancia)

– ¡No hay forma de educar a esté niño! Cuanto más le digo que no haga algo, más lo hace. Le digo que no pinte la pared y la pinta. Le digo que no tire la comida y la tira, le digo que no corra y corre. ¡No hay manera!
¿Y por qué no le pides que pinte en el papel? ¿Por qué no le dices que coma la comida? ¿Por qué no le dices que ande despacio?
¿Y qué diferencia hay entre lo que le digo yo y lo que propones tú?
Mucho. A ver, por favor, pon mucha atención en lo que te voy a pedir: “No pienses en elefantes rosas subidos en árboles”. Y ahora dime, ¿en qué estás pensando?

¿Corrijo o critico?

¿Los/as niños/as hacen las cosas mal porque quieren o porque no les hemos dicho como hacerlas correctamente? Los entrenadores cuando corregimos a nuestros/as jugadores/as, ¿solo les criticamos o les decimos la opción correcta?

Es habitual encontrarnos con entrenadores gritando a sus jugadores/as que no hagan esto o lo otro. Y sobre todo es habitual que lo digan cuando la acción no ha conseguido éxito.

Es fácil criticar a toro pasado. Decir que se hizo mal algo que no ha funcionado. Pero ¿cuántas veces les decimos a nuestros/as jugadores/as o hijos/as cuál es la acción correcta a realizar?

Cuando los niños hacen algo mal, cuando los/as jugadores/as se equivocan su atención está en el error. En lo que han hecho mal.

Control de la atención

Si inmediatamente les aportamos la acción correcta, su atención se centrará en lo que tienen que hacer. No digas: “eres un vago”. Di: “Corre más, esfuérzate más”. No digas: “no lances más, eres un chupón”. Di: “pasa, busca a tus compañeros y pasa el balón”.

Corrijamos tanto a la hora entrenar como de educar. Hagamos que la atención de los niños/as se dirija hacia lo correcto y evitemos mencionar o poner su atención en lo incorrecto.

Donde pongamos nuestra atención determinará en gran medida lo que veamos de la vida.

Ver lo positivo en los/as niños/as

Y no solo se trata de centrar nuestra atención en lo positivo a la hora de corregir. También a la hora de valorar a nuestros/as hijos/as y, lo más importante, que se valoren ellos/as mismo/as.

Todos tenemos aspectos positivos y negativos. Nuestro/as hijos/as y jugadores/as también. Nuestra atención para valorarlos y trabajar con ellos debe estar en sus aspectos positivos.

Y, sobre todo, de vital importancia, que los/as niños/as se reconozcan en estas visiones positivas. Que su valoración se cimiente en ellas.

Si, en muchas ocasiones, de forma no intencionada, hacemos lo contrario. Les criticamos en demasía, le hacemos ver todos sus aspectos negativos pensando que con ello les ayudamos.

Niños/as con confianza

El problema es que al final, su atención y autoimagen solo se centra en esos aspectos negativos. Centrados en corregirles de lo negativo hemos dejado de lado hacerles conocer todo lo bueno que tienen.

¿Qué pasa cuando nuestros/as jugadores/as, o hijos/as, tienen siempre presente sus aspectos negativos y no conocen sus fortalezas? Tendremos niños/as inseguros.

Hagamos que nuestros/as jugadores/as e hijos/as se enfoquen en sus fortalezas y en sus aspectos positivos. Construyamos personalidades más fuertes y seguras. Vamos a conseguir niños/as con más confianza.

Y de paso, hagámoslo también nosotros cuando nos valoremos a nosotros mismos. Nunca estará de más.

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