¿CÓMO MOTIVAR?

Por Eduardo Díaz (Máster Universitario en Psicología de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad Nacional de Educación a Distancia)

A Jaime le apasionó el balonmano. No podía ser de otra forma dado que Jaime era muy activo. Le encantaba correr, saltar y lanzar a portería. Era un poco individualista, eso sí. Pero es que disfrutaba mucho botando el balón y sorteando adversarios.
Pero todo cambió con la llegada del nuevo entrenador. Sus ejercicios no eran tan dinámicos. Había mucho tiempo de espera para lanzar a portería y siempre hacían lo mismo. A Jaime ya no le divertía ir a entrenar.

La clave

¿Cuál es la clave para incidir en la motivación de nuestros/as jugadores/as? Es probable que hayas probado a gritarles y amenazarles. Y en algunas ocasiones habrás logrado que entrenen con más intensidad.

Pero no te engañes. No has conseguido incrementar sus ganas de entrenar. Entrenará con mayor ímpetu por miedo. Para evitar represalias o más gritos. En otras ocasiones incluso habrán sido peor. El jugador habrá puesto mala cara y entrenará con mala actitud.

Sí, un grito en el momento adecuado y una situación concreta donde el/la jugador/a se haya relajado/a o se sienta bloqueado/a inciden en la mejora del rendimiento. Incide en su activación, pero no tiene nada que ver con la motivación.

Motivación interna

Si el/la jugador/a no tiene una motivación interna inicial será imposible motivarlo/a así. Es por ello muy importante que conozca lo que verdaderamente le motiva.

Con los/as jugadores/as adultos se vuelve complicado porque a no todos les motiva lo mismo. De ahí que la psicología y el conocimiento del entrenador sean relevantes para saber incidir en su motivación.

Pero te daré una pista para que puedas descubrirlo. “A la gente les motiva satisfacer sus necesidades”. Y las necesidades de los adultos varían en un amplio rango, pero la de los/as niños/as es mucho más fácil concretarlas.

Las dos necesidades de los/as niños/as

Salvo excepciones, la mayoría de los/as niños/as tienen dos grandes necesidades:

1. Divertirse

2. Sentirse importante

La primera es la “Diversión”. Un matiz importante, divertirse no sólo incluye el pasarlo bien, el jugar y el reír. Sino que los/as niños/as dispongan de un ambiente estimulante y excitante que les ayuden a crecer.

Los ambientes estimulantes nos divierten. En cambio, cuando no hay excitación nos aburrimos. Pues bueno, eso se aplica a los/as niños/as en mayor grado.

Excitación óptima

Ahora viene lo complejo. Tenemos que realizar nuestro entrenamiento acorde con los aprendizajes y habilidades de nuestros/as jugadores/as. Un entrenamiento poco exigente, aburrirá a los niños. Un entrenamiento con mucha demanda, les generará ansiedad.

¿Cómo podemos ajustar nuestros entrenamientos? A continuación, veamos cuatro pautas que pueden ayudarnos:

– Ajustar la dificultad del entrenamiento a las capacidades de nuestros/as jugadores/as.

– Utilizar una amplia variedad de ejercicios.

– Aplicar ejercicios que impliquen que todos/as los/as jugadores/as estén en plena actividad. Evitar ejercicios que generen grandes esperas.

– No agobiar de forma constante a los/as jugadores/as con instrucciones y correcciones.

Sentirse digno

La segunda necesidad que tienen los/as niños/as es la sentirse competentes, experimentar que son personas valiosas y creerse dignas. Para ello, procederemos a hacerles ver todas las cosas buenas que poseen y alabarlos cuando hagan las cosas bien.

Cuando las personas sienten que aportan valor y tienen la sensación que aprecian sus esfuerzos y trabajo, crece su motivación. Aumenta el interés por esa actividad.

Esfuerzo y mejora = victoria

Un aspecto muy importante es evitar la identificación que fomenta la sociedad de que la derrota equivale a fracaso y la victoria a éxito.

Educar a nuestros/as jugadores/as en la noción de que la única derrota es cuando se deja de luchar y mejorar. Y que la victoria puede ser fracaso cuando no se ha dado todo lo mejor de uno mismo.