LA MIRADA APRECIATIVA

Por Eduardo Díaz (Máster Universitario en Psicología de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad Nacional de Educación a Distancia)

Estaban convencidos de que eran muy buenos estudiantes. Les explicaban las lecciones más detenidamente. Les exigía más y les volvían a insistir. Tenían altas expectativas en ellos. Y ellos las cumplieron. Sacaron mejores notas que los demás grupos. Lo curioso es que los engañaron. No eran buenos estudiantes, eran estudiantes como los demás. Pero las miradas apreciativas de sus profesores los hicieron aplicarse más.

Este fue el resultado del estudio psicológico Rosenthal-Jacobson dónde se arroja luz sobre la importancia que tienen las expectativas que tenemos sobre los demás.

Poner el enfoque en el potencial

Tanto entrenadores, profesores y padres tienen que ser conscientes de la importancia de tener una mirada apreciativa hacia nuestros alumnos e hijos. No olvidemos que la niñez es el periodo dónde las influencias exteriores tienen más poder. Es muy importante transmitirles confianza en ellos mismos, aceptación y un clima de seguridad.

El concepto de “Mirada Apreciativa” ha sido desarrollado por Alex Rovira, escritor y divulgador. Concluye que creyendo en nuestros alumnos e hijos les ayudamos a sacar su máximo potencial. Ello se logra mediante el respeto, la admiración mutua y el afecto verdadero.

Potenciar sus fortalezas

Pensamos que si nos enfocamos en las debilidades de nuestros jugadores o hijos con ello lo ayudaremos más. Pero nos equivocamos, lo que vamos a desarrollar un autoconcepto pobre de sí mismos.

Todo lo contrario, debemos enfocarnos en recordarles y desarrollar sus fortalezas desarrollando una poderosa autoestima. Hacerles ver que estaremos a su lado en los momentos difíciles y que tendrán todo nuestro apoyo.

Algunas claves para desarrollar la mirada apreciativa:
1. Transmitir apoyo y aceptación incondicional.
2. Potenciar su desarrollo en función de su situación personal.
3. Elogiar el esfuerzo, la actitud y el proceso.
4. Enfocarse en sus puntos fuertes.
5. Transmitirles que son capaces de conseguir sus objetivos.
6. No resolverles problemas.

Si yo cambio, cambia todo, aunque nada cambie

Al hacer un cambio interior, la mirada hacia el mundo cambia y por lo tanto su interpretación varía. Podemos incidir en la construcción de un mundo mejor cambiando la forma de verlo.

Busquemos esa mirada hacia nuestros jugadores, alumnos e hijos donde encontramos la bondad y fomente su capacidad. Habrá que liberarse de juicios y etiquetas que, de forma inconsciente les aplicamos. Los profesores, entrenadores y padres suelen proyectar sus deseos de cómo desean que sean sus hijos y alumnos en lugar de respetar como verdaderamente son.

Tengamos expectativas realistas que los valoren como personas. En caso contrario, esas expectativas serán imposibles de conseguir y lo transmitimos a nuestros hijos o alumnos desarrollando en ellos carencias y falta de amor hacia ellos mismos.

Expectativas no realistas

Sí, a todos los entrenadores les gusta tener equipos que ganen y a todos los padres que sus hijos sean estrellas deportivas.

Olvidamos que lo más importante es que sean lo que ellos son en realidad, no lo que nosotros deseamos que sean. Ellos desarrollarán otras fortalezas, no las que nosotros deseamos, sino las suyas propias, que con seguridad serán mejores que nuestras visiones limitadas de ellos.

Nuestra labor más importante como educadores y padres es ayudarlos a que desarrollen su máximo potencial. Creer en ellos. Verlos en todo momento como seres capaces de conseguir grandes logros.

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