LO IMPORTANTE SON LOS JUGADORES

Por Eduardo Díaz (Máster Universitario en Psicología de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad Nacional de Educación a Distancia)

El jugador estaba muy cansado y fue al cambio. Su esfuerzo había sido titánico. Pero era el mejor jugador y el partido estaba muy igualado. Sin él, su equipo tendría muchas probabilidades de perder.
¡Aguanta! Le increpó el entrenador en tono muy severo empujándolo de nuevo hacia la pista y más preocupado de ganar el partido que del sentir del jugador.
El jugador resopló. De inmediato otra nueva situación que exigía lo mejor de sí mismo. Pero ya no podía pensar con claridad debido a la fatiga. Apoyó mal el pie. El tobillo se dobló hacia el exterior y el jugador gritó. Esguince de tobillo.
Ya no podría seguir jugando más ese partido. Ni el de la próxima semana.

¿Cuál es mi objetivo?

Lo escuchamos mucho en las noticias. En entrevistas a jugadores y entrenadores profesionales. El objetivo fundamental es ganar. Es la prioridad.

Sí. Pero olvidamos que el deporte adulto profesional no se puede equiparar al deporte de base. Los valores y objetivos son distintos. Y esto, por influencia de los medios sociales, se confunde.

En la formación deportiva, en la iniciación, la prioridad no puede ser ganar. No puede ser los objetivos deportivos. La prioridad debe ser siempre los niños/as. Su formación integral. Su desarrollo físico, emocional y social.

¿Significa eso renunciar a ganar? ¿Significa que nunca nos podemos marcar objetivos competitivos?

Establecer prioridades

Claro que no. Se deben establecer objetivos competitivos. Al igual que también se deben trabajar con objetivos formativos. La clave está en establecer prioridades.

Una correcta preparación deportiva maneja bien los objetivos de formación y los objetivos competitivos teniendo claro que lo más importante de todo es el jugador. Su salud y su formación.

Pero surgirán situaciones límite donde será imposible compatibilizar los tres objetivos y habrá que dar prioridad. ¿A qué le damos más importancia? ¿Al ganar ante la formación del jugador? ¿A ganar ante la salud del jugador?

Control emocional en la competición

Con total seguridad, estimado lector, leyendo estas líneas tendrá muy claro cuál es la prioridad. Obviamente siempre la prioridad número uno es la salud del jugador. Una vez garantizada esta, la prioridad son los objetivos de formación.

Por último, estaría los objetivos competitivos. Pero no nos engañemos, estos objetivos siguen siendo muy importantes. No podemos prescindir de ellos porque sin ellos la práctica deportiva perdería su sentido.

La clave está en saber manejarlos de forma adecuada. El utilizar estos objetivos competitivos como instrumentos para conseguir los objetivos formativos y desarrollar valores positivos.

Y es aquí dónde entrenadores en formación e inexpertos pueden ser víctima de sus emociones en situaciones competitivas de gran intensidad y dar prioridad al ganar por encima de todo.

El precio de la victoria

La reflexión final es que hay victorias por las cuales hay que pagar un precio excesivo y no compensan. Al igual que no compensa conseguir el éxito profesional si con ello destrozamos nuestra vida familiar.

¿Se puede hablar de éxito si se gana una competición sacrificando la formación y la salud de nuestros jugadores por una exigencia excesiva?

En formación deportiva, en la iniciación, la respuesta es rotundamente NO. En ese caso no se hablaría de éxito, hablaríamos de fracaso. El éxito en estas etapas es la formación física, humana y deportiva.

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