¿DEBE SER MI HIJO UN CAMPEÓN?

Por Eduardo Díaz (Máster Universitario en Psicología de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad Nacional de Educación a Distancia y Entrenador Nacional de Balonmano)

«Andrés estaba consternado. No se lo podía creer. Acompañaba a su hijo hacia la casa. No podía dejar de pensar en lo que había visto. ¿Cómo era posible que un padre le gritara así a su hijo? Después de todo sólo era un juego. No lo entendía.  – Dime hijo, ¿te lo has pasado bien? – Sí, papá. Aunque hemos perdido. – Bueno, el otro equipo jugaba muy bien. Os habéis esforzado y lo habéis pasado bien. ¡Eso es lo importante!«

Ser padres es muy complicado. Sobre todo, cuando nadie nos ha enseñado como hacerlo. Y en el deporte se presta a mucha confusión.

Además, el deporte es un terreno desconocido dentro las numerosas materias que los padres debemos dominar pero que nadie nos ha enseñado.

El Deporte Escolar es educación

En este blog vamos a intentar aportar luz que puedan ayudar a los padres a ayudar a sus hijos a transitar por el deporte de la forma que obtengan más beneficios para su educación.

Los padres mezclan el deporte profesional con el deporte infantil. Esto no sólo es incorrecto sino puede tener malas consecuencias para el desarrollo de los jóvenes deportistas.

En el deporte profesional predomina el resultado. En cambio, en el deporte escolar lo fundamental es la formación. Y esto implica formas de comportamiento totalmente distintas que no nos han explicado.

Así a los padres les surgen muchas preguntas. ¿Debe sobresalir mi hijo en alguna actividad deportiva para practicarla? Obviamente no.

Mejorar física, emocional y social

El deporte proporciona un sinfín de aspectos positivos que hace que el aspecto competitivo pase a segundo plano. El deporte produce mejora en el aspecto físico, emocional y social. A nivel físico ayuda al desarrollo del cuerpo.

A nivel emocional le ayuda a controlar sus impulsos emocionales y crear un buen carácter y a nivel social le ayuda tener más amigos.

Ganar no es lo más importante. Así que no somos mejores padres si presionamos a nuestros hijos a conseguir resultados deportivos. Nuestra misión principal como padres es apoyar siempre a nuestros hijos, tanto si consigue buenos resultados deportivos como si consigue malos resultados.

Muchos padres se impacientan con sus hijos porque ve como otros niños son mejores deportistas que los suyos. Cada persona es totalmente diferente a los demás. No debemos comparar.

Cada uno tiene sus fortalezas y debilidades. Nadie es mejor que nadie. Cada persona tiene su propio proceso de maduración y es un derecho que todos debemos respetar.

Controlar las emociones

 Sí, el deporte de competición es muy emocional. Lo podemos comprobar si hemos seguido algún equipo favorito o cuando seguimos partidos de la Selección Española.

 Esas emociones, cuando los implicados son nuestros propios hijos, se disparan. Todo nos afecta mucho más y, por desgracia, hasta que no evolucionemos en la educación emocional, solemos ser presa de ella.

Sí, es posible que el deporte no sea el punto fuerte de su hijo. Pero sin duda le ayudará a desarrollar otras facetas en las que destacará. El esfuerzo, la disciplina y el respeto, por ejemplo, son valores que se desarrollan a través del deporte y tiene una gran aplicación en el desarrollo de la personalidad de los niños.

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