MI HIJO NO SE ESFUERZA

Por Eduardo Díaz (Máster Universitario en Psicología de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad Nacional de Educación a Distancia)

Julia miraba a su hija Caty con expectación. Contaba con apenas siete años cumplidos e intentaba abrir el bote de mermelada. Por un momento pensó en quitárselo y ayudarla, pero se acordó del documental que vio la noche anterior. En él se ejemplificaba grandes logros conseguidos a través de un persistente esfuerzo. Después de intentarlo varias veces, Caty abandonó. – “¡Inténtalo otra vez!” le increpó Julia. – “Da igual mamá”- ya no me apetece.

La persistencia es importante para conseguir lo que se desea. Muchos padres les gustaría que sus hijos se esfuercen más en sus propósitos. Intentan educarlos para hacerlos más luchadores.

¿Cómo podemos educar a nuestros hijos en la perseverancia?

Nuestros hijos desarrollan principalmente dos tipos de actividades. Una de ellas son las obligatorias, aquellas que nuestros hijos tienen que afrontar, aunque no les gusta.

Por ejemplo, estamos hablando de asistir a clases y de aprender asignaturas que no les agradan mucho pero que tienen que cursarlas. ¿Son estas buenas actividades para desarrollar persistencia?

No. Nos serán muy complicado poder educar en la perseverancia ante actividades que no les guste nada a nuestros hijos. No lo hará convencidos, podremos obligarlos en algún momento, pero en cuanto puedan las evitarán.

Entonces podemos pensar que lo mejor son actividades que les agraden y que se lo pasen muy bien. Por ejemplo, actividades lúdicas, juegos, fiestas con los amigos y salidas de ocio.

Tampoco serán la mejor opción. Al ser gratificantes no conlleva nada de esfuerzo. No tendremos que incidir en que sean constantes que pongan esfuerzo. Las tareas no requieren ninguna dificultad.

La clave: actividades extraescolares

Las mejores actividades para conseguir educar a nuestros hijos en la cultura del esfuerzo y la persistencia son las actividades extraescolares. El deporte, el baile, la música, conlleva dos ingredientes esenciales para fomentar la perseverancia.

Por un lado, son actividades muy gratificantes para los niños y, por otro lado, conlleva esfuerzo. Las actividades extraescolares les ayudan fomentar la pasión en algo (al dedicarse a una actividad que les gusta) y, además, dado que requieren aprendizaje, le introduce en el esfuerzo hacia sus metas.

Las actividades extraescolares (y a partir de ahora me centraré en el deporte) requieren para su desarrollo de una constancia. Son los instrumentos ideales para que padres y educadores podamos incidir en fomentar la persistencia.

¿Es suficiente con apuntarles a un deporte y ya está? No. Además, debemos educar a los niños a que deben seguirlo con constancia y esfuerzo. No apoyarles en faltar a los entrenamientos cuando no tengan ganas o permitirles fácilmente abandonar.

El buen uso del deporte

A continuación, se ofrecen algunas pautas para conseguir del deporte el máximo rendimiento educativo en los aspectos que estamos tratando de constancia y trabajo:

– No hay que sobreproteger a los niños. Cuando tengan problemas con compañeros o con el entrenador hablemos con ellos para que busque soluciones y los traten ellos directamente.

– Hagamos un compromiso con ellos. Pueden elegir la actividad que deseen, pero se tienen que comprometer a desarrollarla al menos un año. Una vez finalizado el año pueden cambiarla.

– Además, el compromiso implica asistir a todos los entrenamiento y partidos, salvo impedimentos de fuerza mayor.

Los estudios demuestran que las personas más exitosas en la vida son aquellas que han desarrollado una gran pasión por lo que hacen y además han sido muy persistentes frente a los problemas y reveses.

El deporte es un trampolín para educar a nuestros hijos en estos dos aspectos psicológicos tan importantes.

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