¿HACIA DONDE VA MI EQUIPO?

Bueno, a ver. ¿Qué objetivo queréis conseguir?
Queremos quedar primero.
Muy bien, de acuerdo. Es un gran objetivo. ¿Cuántos entrenamientos a la semana le vamos a dedicar para conseguirlo..
Pues como la temporada pasada, dos días.
¿Qué resultados se consiguió la temporada pasada?
El octavo puesto.
Si la temporada pasada se consiguió el octavo puesto entrenando dos días, ¿pensáis que se puede conseguir el primer puesto entrenando lo mismo?

Objetivos de resultados

Como entrenadores somos los responsables de dirigir a nuestros equipos. La pregunta que viene entonces es: ¿hacia dónde?

Hacia unos logros, hacia unos objetivos. ¿Qué resultados queremos conseguir? ¿Qué pretendemos alcanzar?

En función del nivel de nuestro equipo determinaremos unos objetivos de resultado. Quedar entre los tres primeros, en mitad de la tabla o evitar ser los últimos

¿Cómo llego?

Los objetivos de resultados son lo que más motivantes para todos. Pero su determinación no nos dice cómo conseguirlos.

¿Cómo vamos a conseguir ese puesto en la clasificación que nos hemos propuesto? Necesitamos un plan.

Nos hemos propuesto escalar la montaña, ahora necesitamos tener un plan, una ruta o método.

Objetivos de realización

Para conseguir nuestra meta nuestro equipo tiene que dominar o mejorar en unos aspectos concretos del juego.

Y ahí es donde entran la importancia de los objetivos de realización. Estos son las conductas y aprendizajes que nuestros jugadores deben dominar para alcanzar los resultados marcados.

El quedar primero se transforma en mejorar la seguridad y velocidad en la circulación del balón, conseguir un mayor porcentaje de balones robados o tener una mayor eficacia en los lanzamientos.

Integración de objetivos

No basta establecer como objetivo el quedar entre los tres primeros y entrenar sobre la marcha.

Tenemos que establecer una ruta que se concretará en los objetivos de resultados (mejor circulación, robo, lanzamiento, etc.) de las habilidades de nuestros jugadores.

Así que tenemos que integrar los objetivos de resultado con sus correspondientes objetivos de realización. ¿Cómo afecta esto al plano psicológico?

Educar a los jugadores

El principal problema es que a los jugadores no les motivan los objetivos de realización tanto como los objetivos de resultados.

Si les hablamos de realizar 50 lanzamientos mejorando el armado del brazo o de trabajar durante 20 minutos el pase en sus diversas condiciones, no les gustará tanto como si le hablamos de quedar los primeros.

Pero debemos hacerles ver que para conseguir el resultado, el trabajo en las habilidades técnicas es imprescindible.

¿Es suficiente decidir perder 10 kilos de peso para lograrlo? No, tendremos que llevar una dieta y hacer un plan de ejercicio físico. ¿Es suficiente proponerse aprobar el curso para conseguirlo? No, además, tendremos que dedicar un tiempo a estudiar y utilizar una buena metodología de estudio.

¿Garantías de éxito?

Perder 10 kilos de peso, aprobar todas las asignaturas del cuso y quedar primero en el campeonato son objetivos de resultado.

Llevar una dieta y realizar un plan de ejercicios, el estudiar todos los días dos horas de usando un método y entrenar de forma constante estableciendo mejoras concretas en las habilidades técnicas, son objetivos de realización.

¿Conseguir los objetivos de realización nos garantiza el logro de los objetivos de resultados? No, pero aumenta mucho la probabilidad de conseguirlo.

¿Establecéis de forma habitual objetivos de resultado y de realización? ¿Los tenéis integrados? ¡Compártelo! Nos gustaría conocer vuestra opinión.

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