MEJORA TU COMUNICACIÓN

Por Eduardo Díaz (Máster Universitario en Psicología de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad Nacional de Educación a Distancia)

De pronto Genaro se dio cuenta. Se había equivocado. No había explicado bien el ejercicio a sus jugadores. ¿Qué podía hacer ahora? ¿Reconocer que se había equivocado? No, claro que no. Eso podía generar que los jugadores pensaran que no sabía.

Les echó la culpa. – ¡Estáis torpes hoy! ¡A ver si espabilamos! ¡Mejor dejamos este ejercicio para cuando estéis más despiertos! ¡Vamos a hacer otro más fácil!

– ¡Otra piafa del entrenador! Pensaron los jugadores. No era la primera vez que se equivocaba. Los jugadores ya no confiaban en él. Ni siquiera en las ocasiones que tenía razón.

Habilidades de comunicación

A continuación, vamos a presentar dos habilidades que nos permitirán comunicar de forma más efectiva con nuestros/as hijos/as o jugadores/as:

– Desarrolle credibilidad.
– Comunique con enfoque positivo.

Existen más habilidades, pero no las veremos ahora mismo, sino más adelante.

Credibilidad

Parece obvia, pero en ocasiones pecamos de dar información que no es cierta. Lo podemos hacer para manipular, para buscar su atención o para controlar su conducta. En ocasiones se produce porque no hemos contrastado la información y al final resulta ser falsa.

El problema es que los/as niños/as son muy buenos/as detectando cuando se les mienten y si se hace a menudo, el entrenador pierde credibilidad. En estos casos, ya no nos creerán en nada.

La actitud a la hora de comunicar también afecta a la credibilidad. Ser abierto, dinámico, espontáneo, cordial, amistoso, demostrar aceptación y empatía hacia nuestros/as jugadores/as nos ayudarán a ser percibidos como personas fiables y de confianza.

Comunicar de forma positiva

Si, comunicar con elogios y premiando la conducta de nuestros/as jugadores/as influirá en cómo les impacta la información que le damos. Nos otorga credibilidad y les enseña a autoevaluarse.

Además, el enfoque positivo se caracteriza por un deseo de comprender, de aceptar y de respetar a nuestros interlocutores. Tiene mayor poder de influencia que los mensajes negativos y ayuda a crear una autoimagen positiva en los/as niños/as.

Ante tantas ventajas, ¿por qué los entrenadores comunicamos de forma negativa? Hay tres motivos principales. El primero es que se trata de un mal hábito aprendido. Nos enfocamos solo en lo que los/as jugadores/as hacen mal en lugar de lo que hacen bien.

Controlar las expectativas

El segundo motivo es porque esperamos mucho de ellos/as. Solemos tener unas expectativas muy altas de lo que pueden conseguir. Y el que no las consigan nos parece inaceptables.

Para no caer en este error, debemos fijarnos metas realistas en relación a las capacidades de nuestros/as jugadores/as. No sólo a nivel de juego, sino también en relación a su conducta emocional o social. No debemos olvidar que no solo se trata de enseñar las habilidades deportivas que no dominan. También tiene debilidades emocionales y sociales en los que les/las tenemos que ayudar a mejorar.

El tercer motivo es porque estamos convencidos que es el mejor para obtener éxitos deportivos. Y sí, tiene un efecto en el corto plazo. Pero cuando la crítica y la desvalorización es continua, desarrolla emociones negativas en los/as jugadores/as. Esto genera que disminuyan su rendimiento y motivación.

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