¿TIENES BUENA COMUNICACIÓN CON TUS JUGADORES?

Por Eduardo Díaz (Máster Universitario en Psicología de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad Nacional de Educación a Distancia)

Moisés estaba enormemente ilusionado con ser el entrenador del equipo. En su intención estaba generar grandes resultados en sus jugadores, quería ser el mejor entrenador. Iba a convertirlos en grandes jugadores.

Con tal motivación iba a los entrenamientos y se enfocó en las correcciones. Les chillaba, “¿Cuántas veces tendré que deciros cómo tenéis que hacer las cosas? ¡Vamos a prestar más atención y esforzarnos más!

La intención de Moisés era corregir a sus jugadores y transmitir motivación.

La interpretación de los jugadores era otra: “Él piensa que no valemos. Deseamos hacerlo bien, ¡pero hay tantas cosas que recordar! Cuánto más nos esforzamos más nerviosos nos ponemos y más errores comentemos. Lo ve muy fácil, pero no lo es.

Comunicaciones inefectivas

La comunicación no solo depende del contenido que expresa el entrenador. Depende además del cómo lo interpreta los jugadores, de en qué situación se produce, de la atención que pongan los jugadores, de la emoción con que se emitan y de la coherencia de los mensajes anteriores.

Está claro que la mala comunicación no solo es culpa del entrenador. Ahora bien, los entrenadores y educadores podemos hacer mucho para evitar en lo posible los problemas.

¿Cómo nos comunicamos?

Lo primero es saber cómo nos comunicamos. ¿Nuestra comunicación es autoritaria y no admitimos errores? ¿Solo emitimos mensajes derrotistas y hostiles? ¿Evaluamos de forma constante a los jugadores y no le damos instrucciones? ¿Unos días decimos una cosa y otro día otra? ¿Dedicamos mucho tiempo a hablar y hablar, sin escuchar a nuestros jugadores? ¿Transmitimos con carencia de emociones? ¿Utilizamos un lenguaje muy técnico que no entienden los jugadores? ¿Siempre alabamos a nuestros jugadores, pero nunca los corregimos?

Todo estos son estilos de comunicación reales que empleamos los entrenadores. Nuestra primera tarea a la hora de comunicar es evaluar nuestra habilidad de comunicación y determinar sus puntos fuertes y sus puntos de mejora.

Desarrollar credibilidad

¿Qué ocurre cuando habla con un compañero, un vecino o un político que no le merece ninguna credibilidad?

No le hará ningún caso. De igual manera, los entrenadores y educadores debemos desarrollar credibilidad ante los jugadores.

Eso significa dar mucha importancia a lo que decimos, no hablar sin reflexionar las cosas, prepararse bien los entrenamientos, no mentir, no hablar de forma negativa la mayoría del tiempo y no tratar a los jugadores como si fueran tontos.

Ser honestos

La credibilidad se genera cuando somos conocedores de lo que hablamos (o al menos lo suficientes honestos acerca de lo que sabemos) y cuando comunicamos de forma fiable, clara y coherente.

Igualmente, importante es irradiar cordialidad, amistad, aceptación y tener empatía con nuestros jugadores. Ser dinámico, espontáneo y abierto.

Transmitir respeto por todos (jugadores, rivales, jueces, etc.), valorar a nuestros jugadores reforzando sus aspectos positivos.

No prometer lo que no podamos cumplir y, sobre todo, ser humildes y honestos.

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